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sábado, 17 de agosto de 2013

Cubanos con carita de pasaporte de aquí y de allá

En muchos países existen los Institutos de Investigación Sociológicas (en España se llaman CIS) y cada cierto tiempo hacen rigurosas encuestas para saber cuáles son los problemas que más preocupan a sus ciudadanos. Eso, sabemos que es imposible sea reflejado por los gobiernos dictatoriales como el Gobierno de los Castro en Cuba. Entonces, la temperatura de la población generalmente nos llegaba a través de su música, ahora, también, por las redes sociales. 
Estos hechos quedan bien reflejados en estas dos canciones de timba y salsa reguetón: Carita de pasaporte, de Havana d´ Primera, (video de julio 2011) y Llegó mi pasaporte, del grupo Timbalive (video de octubre de 2011); el primero de La Habana, el segundo de Miami.
Havana d´Primera, en La Habana, próximamente en Barcelona con Rubén Blades


Carita de pasaporte, retrata  el estado de ánimo y frustración constante de muchos cubanos que no pueden viajar de forma natural, algunos por prohibiciones explícitas del gobierno,  y otros por falta de recursos económicos, esta metáfora me parece sumamente creativa.  No pierde tiempo describiendo a la chica como deprimida, nostálgica, triste,

frustrada... con estas tres palabras resume esta situación de desespero y ganas de cambiar de aires: un pasaporte, un avión,  el invierno europeo o el estado del sol de la Florida, pero antes tiene que solicitar el permiso de salida y el visado... fragmento:

ella dice que la vida se le da bien dura
con los problemas, con la censura
que por eso ella necesita un pasaporte
imprescindible caminar por otras tierras
al precio que sea necesario
sin luchas, sin guerras
estribillo:
ella está con su carita de pasaporte
sobreviviendo a la crisis
sobreviviendo al golpe
Lo curioso, es que otro grupo cubano, residente en Miami, Timbalive, pone de moda otra canción en ese mismo año: Llegó mi pasaporte que refleja la alegría del cubano al obtener otro pasaporte, pero esta vez, el norteamericano: situación ideal, para ir donde uno desee y entonces el límite te lo pone el dinero y/o el tiempo.
Timbalive, Miami










En Llegó mi pasaporte se revela otra queja,   tienes otro pasaporte y, en teoría, puedes dar la vuelta al mundo pero, con éste, el gobierno cubano prohíbe la entrada a la Isla, con lo cual tienes que pagar más de doscientos euros para volver a tener un pasaporte cubano, que conservas en un cajón si quieres regresar.

estribillo: 
Ya llegó, ya llegó mi pasaporte, soy americano, no hay quien me deporte
Cuándo será el día, 
me sobran las ganas 
que con este pasaporte 
                                                                                                         yo me vaya pá La Habana

Quizás todo esto sucede  porque Cuba es una isla y, además, salir tiene una connotación directa con el éxito, lo que distorsiona la percepción del viaje en casi toda la población deseosa de aparentar lo mismo, pues en un tiempo fue sinónimo de premios o quienes viajaban eran los exitosos: músicos, pintores o funcionarios del gobierno. No es usual que un hijo de vecino salga, sencillamente, incluso teniendo dinero, de vacaciones como ocurre en otros países.
Los gobiernos totalitarios son expertos en desviar la atención, haciendo creer que un tema es el tema. El gobierno de Raúl Castro habla  de reforma de las leyes migratorias debatiendo sobre estos salvoconductos que parecen salidos de la esclavitud: permiso de salida, carta de invitación, permiso de entrada y el lastre del pasaporte cubano (para obtener todo esto, previo pago de cientos de euros y/o dólares).
No obstante, habría que enfatizar que el problema no solo está en el pasaporte. Concentrar en esta metáfora de papel los sueños, es baladí; la historia de irse y el pasaporte es bastante efímera y termina en el aeropuerto al entrar al país deseado. 
Hay miles de cubanos que no son músicos ni blogueros famosos y desean también un pasaporte para largarse de la isla. Muchos salimos en una sola dirección, a otros, muchos,  les gusta entrar y salir solo para sentir ese status triunfal. Más allá de éstos últimos están los emigrados silenciosos que desean solo la libertad de elegir y entrar con el pasaporte que quieran. Lo real es que allí la situación se perpetúa y nada mejora,  llega hasta la postulación inadmisible de la sexóloga Mariela Castro. La contradicción, también es, que, con la excusa de los lazos filiales, mientras todos podamos entrar y salir, seguiremos manteniendo y apoyando al sistema.
Faltaría en estas piezas, para mi gusto, una conciencia algo más profunda, sin dejar de ser festiva, como ya lo hizo el maestro Juan Luis Guerra, en Visa para un sueño, donde describe todo el proceso de obtener un visado o la canción Pasaporte latinoamericano, magistralmente interpretada por Celia Cruz.


"que no se puede llamar feliz a quien no participa en las cuestiones públicas, que nadie es libre si no conoce por experiencia lo que es la libertad pública y que nadie es libre ni feliz si no tiene ningún poder, es decir, ninguna participación en el poder público" - Hanna Arendt

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