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viernes, 21 de febrero de 2014

¿Por qué algunos cubanos lloran Kiev como si quemaran La Habana?

    Kiev yesterday, via Alessandro Rancati. 20/02/2014

Muchos europeos -catalanes y españoles con los que hablo en estos días- no saben que cientos de miles de cubanos estudiaron una carrera universitaria o técnica en la ex URSS... O sea, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en ruso: CCCP. Desde los años sesenta del siglo pasado hasta que se cayó, -para mí lo tumbaron- el muro de Berlín en 1989, aunque algunos prolongaron su estancia hasta 1992. La formación de técnicos y obreros cubanos en la URSS alude al Convenio del 16 de noviembre de 1960 referente al estudio que habrían de desarrollar especialistas cubanos en la URSS entre los años 1962 y 1963. En virtud de tal acuerdo, las escuelas técnicas y profesionales soviéticas recibieron 550 estudiantes cubanos en 1961-1962 que se prepararían en especialidades industriales, y cerca de 3 mil para especialidades agrícolas, quienes se formarían en los mejores koljoses y sovjoses del país. Según el ya mencionado convenio se preveía que los soviéticos recibirían, a partir del curso escolar 1961-1962 unos 300 estudiantes de ingeniería, otros 100 para prepararse como trabajadores científicos (...) ese fue el comienzo y duró 30 años.  No se engañe, esto era una forma de intentar adoctrinar con métodos socialistas/comunistas a una nueva generación de cubanos.
No obstante, para estos cubanos viajar a este país al final de su adolescencia, fue ver el mundo fuera de aquella isla. La mayoría conoció el amor por primera vez de forma intensa y verdadera, incluso en el mismo viaje en barco, cuyo vaiven ya tuvo historia de piel, sudor y cuerpo. Aprendieron a besar bocas de diferentes colores o/a descubrir bocas de su propio país que le desarrollaron el llamado deseoso de su propia carne.
Gracias ha esto en Barcelona hay cubanos que son guías de turismo en ruso, hay otros que tienen agencias de viaje Barcelona/ Rusia y otras repúblicas, hay algunos que han colaborado con la policía como traductores simultáneos en casos de investigación y sobre todo, y hay otros como Jorge Ferrer, -que además de escritor, ensayista  y blogger-  ganó la cuarta edición del premio "La literatura rusa en España", que auspicia la Fundación Borís Yeltsin, en el 2013. O sea,  mejor traductor de ruso a lengua española dado por los propios rusos.
Tengo la suerte de haber convivido con muchos amigos que me hacen soñar a través de sus relatos asumiendo su papel de Marco Polos, con Bakú, Moscú, SanPetersburgo y la propia Kiev entre otras, pues cuentan con una pasión desmedida su vida allí mezclada con hacerse adultos. Es un verdadero placer escucharlos y saber cuál fue su verdadera piel de verano en esos inviernos que los hizo adultos.
Sin duda todos descubrieron las estaciones que no existen en su país de origen y estuvieron condenados a aprender administrarse lejos de sus padres... En fin, nacían de nuevo lejos de casa y quizás por eso muchos expresan su impotencia o resignación en sus muros de Facebook, Twitter o mensajes de whatsApps con lo que está pasando en Ucrania, sobre todo en Kiev...
A la pregunta: ¿Por qué algunos cubanos lloran Kiev como si quemaran La Habana? Porque para muchos arde el final de su adolescencia y los recuerdos de su segundas ciudades de vida. Para algunos las balas de los francotiradores podrían matar a ucranianos que conocieron en su estancia y aún hoy chatean y están al tanto de sus vidas. 
Me puse en el lugar de estos estudiantes cuando pensé si pasara esto en París, donde aterricé desde La Habana en 1999,  o en Sevilla donde viví luego durante casi dos años..., estaría muy triste...

    Fotos de un grupo de Cubanos en Kiev. 1989-1990.









Nota: Este post incluye citas de un texto aparecido en Cubanuestra.Estudiantes cubanos en la URSS: Memorias y reflexiones de un ex becado. Revista de la que he sido colaborador varios años. La foto es de una estudiante cubana en la URSS, Yusil G. El periódico es parte de la prensa catalana en castellano.

domingo, 20 de octubre de 2013

Mi vida en torno al Paradiso de José Lezama Lima.

"EL CURSO DÉLFICO Y CONFLUENCIAS MUSICALES DE JOSÉ LEZAMA LIMA," LIBRO DISPONIBLE EN AMAZON.


Conocí la obra de Lezama diez años después de su muerte. En 1986, un amigo poeta me llevó a casa de otro poeta, Juan Carlos Mirabal, después de un concierto en la casa del Joven Creador. Mirabal leyó poemas míos y me preguntó si conocía a José Lezama Lima, yo dije que no. Y él y otros se rieron sabiendo que yo había ganado un concurso municipal de poesía y quería dedicarme a eso. Él cogió unas cuartillas dobladas y me las extendió. En ellas solo había un poema… Rapsodia para el mulo. Yo acababa de salir del ejército y la identificación metafórica con los trabajos de ese mulo en el abismo fue evidente.
Para mi cumple, unos meses más tarde, ya me consideraba lezamiano y había leído en la Biblioteca Nacional casi todo lo escrito por Lezama, editado por él mismo, con tal entusiasmo que un día, descubrí un libro de poemas de su propiedad, marcados con sus uñas los versos que más le gustaban, lo cogí y lo escondí debajo de la camisa, con tan mala suerte que me cogieron antes de salir de la biblioteca y llamaron a la policía. El jefe de la patrulla policial no daba crédito, haberle hecho venir por un robo de un libro, y de un tipo desconocido, según él. En la Biblioteca Nacional, gracias a Víctor Fowler, escuché leer a Lezama con su voz asmática una tarde inolvidable.
Tres años más tarde, conocí a Yara, y entre muchas otras cualidades atractivas, tenía una poderosa, el primer día que visité su casa, descubrí en un librero la primera edición de Paradiso, que yo había leído y sacado sus mejores frases junto con Radamés Molina, en una libreta de notas. La portada roja del pintor Fayad Jamís, era un imán a la vista; mi asombro absoluto fue mayor cuando hablamos del libro y se lo había leído, la única de todas las novias que tuve que conocía bien el libro.
Cuando llegué a Europa, uno de los libros que traje conmigo fue Paradiso, la edición revisada de la UNESCO, y entre, reseñas de discos y conciertos de músicos cubanos que escribí para encuentroenlared, durante 2001-2006, comencé un ensayo largo sobre la música en la literatura de José Lezama Lima, Confluencias musicales de José Lezama Lima, donde hice mi pequeño aporte a los estudios ya hechos sobre la obra de Lezama y que publicó la Universidad de Pittsburgh, en 2006. Lo curioso de todo esto, es que en el ensayo trato sobre un músico de principios de siglo XX, catalán que hizo carrera en Cuba, Hipólito Lázaro, y que Lezama había reseñado cuando escribía para el Diario de la Marina, y de no saber nada de este tenor, que en su época disputó escenarios a Caruso, he pasado a vivir en  la calle siguiente a la que lleva su nombre y  donde éste nació, en el barrio de Gràcia.
Hace tres años atravesé Francia en coche de Barcelona a París, de retorno, vi el nombre de un pueblo, Meaulnes, y quedé impactado. En el curso délfico de Lezama, (un curso que Lezama creó para que los escritores nóveles despertaran su sensibilidad creativa) uno de los primeros libros era El Gran Meaulnes, de Alain Fournier, nos desviamos hacia el pueblo y, efectivamente, lo encontramos en el bucólico espacio que describe la novela, siendo una de las experiencias de viaje literario más importantes que me ha dado el azar en mi vida gracias al autor de Paradiso.
Lo más cerca que he estado de un cubano de la grandeza de José Lezama Lima, de su cultura y la universalidad de lo cubano fue las muchas veces que pasé en La Habana en los años noventa con el arquitecto Ricardo Porro..

viernes, 3 de mayo de 2013

Llegando en primavera a Praga, Plaza Wenceslao.

Es el primer país ex socialista que visito. Desde el aeropuerto vamos en el bus hasta la línea A. En metro llegamos medio perdidos a la estación Mustek, justo en la Plaza Wenceslao donde los tanques soviéticos que controlaban toda Europa del este en 1968, impidieron que Praga saliera de su dominio con leyes propias como la libertad de expresion, me persigue la historia, o la memoria.
"En Checoslovaquia, la oposición popular a la invasión se expresó en numerosos actos de resistencia no violenta. El 19 de enero de 1969, el estudiante Jan Palach se quemó a lo bonzo en la Plaza Wenceslao de Praga para protestar contra la reanudación de la supresión de la libertad de expresión.
Aquí aún no siento a Kafka, estoy más cerca de Milán Kundera que me cambió la vida con su novela: "La insoportable levedad del ser" (Nesnesitelná lehkost bytí, en checo). Yo he llegado a Praga con el ser y mi levedad: Maya. También como Tomás, personaje de la novela, lleno de dudas existenciales, que por suerte no pasan ya por vivir en un país socialista como cuando me leí este texto en La Habana de los años ochenta. Todos dicen que Mijail Gorbachov, liquidó la Unión Soviética en 1989, creo que Kundera tuvo mucha responsabilidad conceptual en el fin del socialismo y su miedo cuando publicó este texto en 1984.
"En el contexto de la Primavera de Praga, de la ocupación soviética de Checoslovaquia y de "una sociedad gobernada por el terror", en el horizonte de la reflexión sobre el planteamiento filosófico del Eterno Retorno, se narra la dinámica existencial de Tomás (médico), Teresa (camarera), Sabina (pintora) y Franz (profesor universitario), matizada de conflictos, celos, amor, infidelidad, erotismo, poligamia, sufrimiento y otras pasiones humanas, en un escenario de ocupación, espionaje, persecución de intelectuales, degradación en los cargos públicos y en las profesiones; en donde la casualidad y el destino signan la vida de cada uno de los personajes y se presenta la disyuntiva entre la levedad y el peso."