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jueves, 13 de noviembre de 2014

Buda en una tienda de Chinos en Barcelona

Entro con libro de Simic a una tienda de objetos chinos en Barcelona. La tienda tiene al inicio, una fila de Budas soñolientos.  En estas tiendas nadie te saluda. Quizás porque los chinos pensarán que venden bastante barato para además darte gratis el saludo. No sé si estoy en San Francisco con Charles Simic o estoy en mi ciudad.

Los Budas a pesar de estar semidormidos parecen leer mis pensamientos....

Me encantaría tener una cabeza de estas en mi casa y ponerle velas o incienso de olores frágiles.
Las cabezas tienen diferentes colores y algunas terminan con el cuello lleno de arena y otras con fuentes de agua. Estos elementos básicos de la filosofía griega me confunden y no se alegir.
Buda se ha apoderado de Barcelona. Buda se ha apoderado de los separados y separadas, de los parados y desempleadas, del sobrepeso y del strees, todos te recomiendan a él como si antes en su lugar no hubiese estado Jesús de Nazareno que tampoco acabo con ninguno de estos problemas. En cambio, hay Budas que me invitan a algo..

Este Buda lleva las Ramblas, y Montjuïc en el pecho y su cuello es el Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. No tiene pinta de dejarnos.

jueves, 14 de marzo de 2013

El mensaje papal a Yenny Smart en Vienna

Yenny, una amiga que vive en Vienna salió ayer a las cuatro de su escuela de alemán para recoger a sus niñas, antes pasó por un mercado y compró una bolsa papas. Al llegar a casa se sorprendió al ver que una tenía forma de corazón. Ella comenzó hacerle fotos y colgarlas en facebook, cuando estaba en este jubileo alimentando la creatividad de sus niñas y de sí misma, escucha en la tele que han elegido un nuevo Papa, que habla castellano como ella por ser argentino, y que escogió el nombre de Papa Francisco.
Francisco es el nombre de su abuelo, y de su padre. No tiene dudas que fue una señal de la naturaleza para ella. Me hace el relato muy excitada y me sorprendo al imaginar la escena del alimento de sensibilidad que dan los niños a los padres. Sus hijas tienen, 3 y 5 años, mi hija 4, sé de lo que hablo. No le dije que su señal era fuerte si además tenia en cuenta que la papa llegó a Europa de América del Sur, como el nuevo Papa.
Me hace feliz como en medio de este final de invierno europeo con nieve en todas partes, -cerca de aquí nevó, en el Tibidabo; Sarah desde París me dice que su patio está nevado, y el domingo comimos con sol en él- ... "aunque se caiga el cielo, algunos intentan ser felices."

No estoy bien de la cabeza, que aún la tengo en París, pero todo esto me recuerda poderosamente fragmentos de un poema de Charles Simic...

"En San Francisco, ese invierno,
Había una pequeña y oscura tienda
Llena de Budas somnolientos.
La tarde que entré
nadie vino a saludarme.
Estaba parado entre los sabios
como sí tratará de leer sus pensamientos"