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domingo, 15 de noviembre de 2015

Cae la tarde en Barcelona y te haces presente en la ausencia

Si, cae la tarde el domingo. Y sigue siendo otoño. Esta imagen compensa el amanecer de una amiga blogger y embarazada que vive en nueva Zelandia y ahora, ella está amaneciendo de lunes: Ana Betancourt... Besos.

La imagen en uve es vaginal con una evidencia que no es metáfora. La línea discontinua hacia el infinito habla del futuro, a pesar de un presente marcado por el fanatismo de un segundo atentado en París.

A esta tarde no se le ven los labios marcados por un Viernes 13 y noche. Obliga a mirar el futuro.



A Liza, Iramis, Sara Burgos y Laetitia. Todas residentes en París.




viernes, 12 de diciembre de 2014

Hubo un país en el que fui niño y pionero.

Foto. Cristiana Robaina Márquez. Lee a José Martí en segundo grado.

Hubo un país en el que fui niño y pionero. Lo último, como doctrina ideológica para deformarnos cultura y esencias. Ese país que me desvela Cristiana Robaina Márquez  con seis horas de retraso con respecto a Barcelona,  se llama Cuba. Cuatro letras como la palabra Amor, que tiene dentro tres letras del Mar que es azul,  y nostalgia en inglés musical del  blues, que escucho mientras ella habla de que encontró su raíz, y Lezama escribió: "quien busca los orígenes encuentra orígenes nuevos."
Cristiana acaba de llegar de La Habana, y me cuenta que vivió los abrazos familiares como sanación de vida. Como recuperación de la memoria a pesar que sus mejores abrazos dulces están con ella en Miami, su madre Dulce, y sus hijos...(de mermelada)  por seguir en la metáfora.
Termino con Cristiana y entra la blogger y amiga Ana Betancourt desde Christchurch,   Nueva Zelandia, y son las 21 horas de Sábado  en Barcelona, pero Ana está ya en 09:00 horas de domingo... 
Cuando comenzamos hablar, le digo que me habla desde el futuro. Ella  hierve tras una sesión de vinos y música donde se enteró que irá tocar allí Buena Vista Social  Club en  un festival. Le digo que no se lo pierda, que vivir el futuro desde el futuro es la gloria.
Mañana le preguntaré que sale en la prensa a Ana, para saber donde comenzó una guerra en el momento que yo estaba dormido. 
Ana irá a Miami en unos días e intento que ambas se encuentren desde el futuro de Ana y desde mi presente. Ambas y yo, fuimos pioneros de aquel país.
Las redes nos han cambiado la vida. Pero los amigos inteligentes mantienen un orden vital en mí.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Un salero tras el terremoto de Christchurch. Nueva Zelandia.


"Ahí estaba el salero, puesto en el centro de la mesa, rodeado de otras salsas mohosas, servilletas. Quieto, inmóvil y aun sin ser tocado por nadie más después de aquella última persona. "

El domingo pasado pase por una cafetería cerrada que queda en la calle Victoria en Christchurch y me trajo memorias de las devastaciones horribles que quedaron después de los terromotos que pasaron en esta ciudad, los cuales cambiaron la vida de las personas que vivían o viven aquí. Hubo dos terremotos fatales en los últimos años:
● El primero se conoce como el Terremoto del 2010 de Canterbury, provincia donde queda ubicada Christchurch,  tuvo una magnitud de 7.1 y ocurrió a las 4:35 a.m. de un 4 de septiembre. 
● El segundo ocurrió un 22 de febrero del 2011 con una magnitud de 6.3. A pesar de que el segundo tenía una escala menor fue el peor, porque su centro estuvo muy cerca de la ciudad de Christchurch y destruyó mucho más que el anterior, además de adicionar una pérdida de 185 personas.

"Solo se necesita un segundo para cambiar el mundo"

La cafetería no se veía completamente destruida, pero por lo que pude ver por los cristales, estaba todo intacto, parecía que todas las cosas  nunca nadie las había tocado o movido desde el suceso. 
El lugar estaba como parado en el tiempo o en el segundo fatal que pasó el terremoto. Asumo que fue durante el segundo terremoto porque este sucedió durante la hora de almuerzo. 
Se podían ver las mesas aún con los manteles a cuadros, las sillas, platos, cubiertos, vasos y un objeto que definitavement me hizo parar completamente mi caminata: un salero.
Me quedé anonadada al observar que estaba aún lleno de sal, listo para ser usado, que nadie más lo había tocado después de aquella persona que lo tocó por última vez y me imagino salió corriendo aterrorizado/a. 

Mi cabeza comenzó a llenarse de pensamientos. Empecé a preguntarme acerca de esta persona que lo uso por última vez. Me pregunté, ¿Quién sería?¿Sería un hombre o una mujer?

Ana Betancourt, blogger cubana que vive  y  escribe en inglés desde Christchurch. Nueva Zelandia. De donde me envía fotos y textos.