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viernes, 16 de septiembre de 2016

La tentación del Ángel o la ventana indiscreta.Para Ángel Escobar.(Poeta cubano suicida)

La tentación del Ángel o la ventana indiscreta.

Hoy algunos le dedican textos /
fueron menos los que visitaron /
su casa y vieron la ventana /
por donde se lanzó /
Lo conocí después /
Del primer lanzamiento /
(no hablo de béisbol) /
tenía el brazo partido /
y leía mis versos con acento /
chileno de Guantánamo /
parecía el hermano mayor /
de los Jackson Five /
Fue imposible verlo /
después del segundo /
la tentación de llamarse Ángel /
y querer volar /
lo superaban".


Página 37 de mi libro Síndrome de Ulises. Ed Linkgua. 2004. Barcelona.
Ángel Escobar.

martes, 28 de octubre de 2014

Con mi hija soy: Ulises. Sin ella: Nadie ante el Polifemo Exilio.

La nostalgia no desplaza a la materia, solo traslada energía e información al Síndrome de Ulises, al Síndrome de retorno. 
No sólo al lugar donde naciste sino a los lugares donde has amado o has dormido con otra piel y has tenido un hijo o escrito un libro o simplemente has pasado otoño e invierno..
La nostalgia parece moverse arrastrando agua hacia la costa de la memoria si has nacido en una isla o tu ciudad de origen tuvo un río: Matanzas, París, Burdeos o Sevilla.
En esta confesión de otoño observó que dentro de la nostalgia nada avanza, los sucesos son un puto y terrible vaivén que marea y desorienta. Dentro de esta confesión soy Ulises, cuando estoy con mi hija, sin ella soy  Nadie, como Ulises antes Polifemo, o sea, este exilio.


Las partículas de aquellos sucesos del pasado describen movimientos hermosos y danzantes a través de un punto: casa natal, familia, amigos y novias de una libreta de teléfono de mi adolescencia. 
Sin olvidar los mangos y mamoncillos robados en Santa Isabel de las Lajas,  el pueblo de mi abuela.
Cuando la altura del agua en el Mediterráneo es inferior al círculo de la nostalgia por las aguas del Caribe, el movimiento circular se rompe y la nostalgia sube. 
Por eso la tristeza vuelve en la playa. La sensación de ver que la nostalgia se marcha proviene de un error del cerebro que interpreta que la cresta de la ola/nostalgia es un objeto formado siempre por las mismas partículas.

Siempre podremos reconstruir algo que ocurrió...incluso aquello que precedió a una tragedia.
No estoy negativo, asumo la tristeza que es otoño.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un poema para Alexis Romay de mi libro: Síndrome de Ulises.


  • Alexis Romay Al margen, Arsenio, por tu vida, pásame el poema tuyo que aparece en la cabecera de tu blog. 

    Va un abrazo,

    A"


    Que un poeta me pida un poema después de leer un sólo verso en la cabecera de mi blog. Es un orgullo. Si ese poeta es Alexis Romay con una capacidad creativa propia de uno de los buenos de esta profesión literaria es una luz...
   El poema da comienzo a la segunda parte de mi libro, Síndrome de Ulises. Esta se nombra:
   ULISES A LA SOMBRA DEL GUADALQUIVIR. Todos los poemas de esta parte tiene una  relación  muy vivía con Sevilla donde viví, dos años...
Espero te guste Romay... Abrazos de Barcelona a New York.




Nota: Alexis un secreto: EL poema está dedicado al escritor Max Aub. Él tuvo cuatro nacionalidades: alemana heredada de sus padres, francesa de nacimiento, española por naturalización de su padre (que se afincó en Valencia en 1914, siendo él menor de edad) y mexicana por iniciativa propia tras la Guerra Civil Española, o sea, él  terminó padeciendo lo mismo que nosotros. Se fue de España a Méjico por culpa de la dictadura de Franco. Tuvo que adaptar su vida literaria y vital en América. Como tú en EEUU y yo en España. Me gustan muchos sus cuentos y su poesía.

   Max Aub.

viernes, 11 de octubre de 2013

¿Recuerdas el día que te fuiste del país?


       Foto  de Sarah Caron

Un desgarre como el que leerás en el párrafo siguiente, se puede entender porque uno fue feliz en su lugar de nacimiento al menos unos años. Ovidio fue desterrado, otros lo hemos sido indirectamente. Al final, las circunstancias por las que abandonas quedan en segundo plano cuando estas  sangrando por el dolor vacío de haberte ido. Ocurre así hace más miles de años, este texto nos lo corrobora...

Cuando se me representa la imagen de aquella tristísima noche que fue la última de mi permanencia en Roma, cuando de nuevo recuerdo la noche en que hube de abandonar tantas prendas queridas, aun ahora mis ojos se deshacen en raudales de llanto. Ya estaba a punto de amanecer el día en que César me ordenaba traspasar las fronteras de Ausonia; ni la disposición del espíritu ni el tiempo consentían los preparativos del viaje, y un profundo estupor paralizaba mis energías. No me cuidé de escoger los siervos, los acompañantes, los vestidos y lo que necesita quien parte al destierro; estaba tan atónito como el hombre que, herido por el rayo de Jove, vive y no se da cuenta de su vida. Así que el exceso del dolor disipó las nubes que ofuscaban mi mente y comencé a recobrar los sentidos, resuelto a partir, dirijo las últimas palabras a mis inconsolables amigos... (...)
Me separo con esfuerzo como si me arrancasen los miembros y mi cuerpo se rompiese en dos partes; de tal modo se dolió Metio cuando los caballos vueltos en sentido contrario le despedazaron en castigo de su traición.
Si es lícito comparar los grandes sucesos con los pequeños accidentes, tal era el aspecto de Troya en el momento de su caída. 
Ovidio. Las tristes. 

Nota: Ovidio escribó el libro Las tristes, cuando Octavio Augusto César lo echó de Roma en el año 8 después de Cristo, por haber escrito otro libro "Ars Amatoria." Lo envió al destierro en Rumania cerca del Mar Negro.
Las estadísticas no están claras, pero hay casi  tres millones de cubanos que un César dictador del Caribe con más de 50 años de dictadura, nos puso a circular por el mundo por tener una idea diferente a la suya, no siempre con la suerte que todos se merecen.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Autorretrato de vida familiar...

En la pirámide invertida de Pei en París.

A Gloria Casanova
 Alicia Quintana y
Adelaida Quintana

Pasaba los veranos con mi abuela, a pesar de que mis padres ya lo habían dividido todo. Estar en el pueblo de Santa Isabel de las Lajas era la gloria, y Gloria, se llamaba mi abuela, cuyo padre había sido esclavo africano. Al ser liberado, le quedó el nombre asignado por su dueño, Abraham Olano... Una calle del barrio de Gràcia (Ros Olano), en Barcelona, que atravieso, cuando voy a comprar té siempre me lo recuerda.
Recién nacido, tallaron la silueta de mi planta del pie en una Ceiba, lejos de mi madre, así tuve protección espiritual cerca de un río, gracias a un ritual tradicional y bantú de mi bisabuelo. Más tarde, fui bendecido por un sacerdote católico en la iglesia de Las Mercedes, cerca del puerto, en La Habana Vieja; esta virgen, fue la guía de mi bisabuela extremeña, quien bautizó a todas sus sobrinas con la misma virgen que es la patrona de Barcelona.
Entre otras vibraciones y mar en calma, existo junto a historias políticas que llevo al interior de mi cueva, paraíso o lágrimas de este  blog.
Confieso que no sé donde está el paraíso,  pero la forma que tiene de sonreír mi hija  cuando la recojo en el cole, es una aproximación al paraíso. Cuando la beso... ella no sabe a veces  me hago la pregunta... ¿Qué pensaría mi bisabuelo, esclavo africano, si supiera que su bisnieto y tataranieta son españoles?

domingo, 22 de septiembre de 2013

Un poema mio traducido al islandés: "Serás comunista pero te quiero."


El poema "Serás comunista pero te quiero," de mi libro  "Sindrome de Ulises", ed. Lingkua, fue traducido y publicado esta vez al islandés, en un blog de Islandia

La administradora del blog, Snilldur, me dijo que lo hizo para practicar el castellano con mi poema. El libro lo compró en una visita a Barcelona. Es sin duda una de las cosas más singulares que me ha ocurrido con un texto.


Voðaleg traffík er hérna

BY SNILLDUR
Var Þórdís að hlekkja á mig eða hvað? Annars er hér ljóðastund eins og alltaf þegar ég er að læra. Að þessu sinni ljóð sem ég skil mjög illa þar sem það er skrifað á tungumáli sem ég kann lítið í. En kannski eina tungumálinu sem er ljóð í sjálfu sér. Og þýðing óskast.

Serás comunista pero te quiero
Si llora después leer a Pablo Neruda
tiene una vida detrás
Si ríe comienza la trayectoria de la luz.
‹‹Los recuerdos son engramas. ¿Y eso qué es?
Son como cicatrices en la cabeza. Y entonces vio
una fila de personas con escoplo de carpintero haciendo
cicatrices en la cabeza››.
Manuel Rivas Lápiz de carpintero
Arsenio Rodríguez Quintana
f. 1964
Time Tuesday, April 24th, 2007, 7:09 pm   |

viernes, 6 de septiembre de 2013

Entrevista sobre el libro Síndrome de Ulises con su autor Arsenio RodríguezQuintana. Por Carlos M Estefanía.

Hacer poesía de un síndrome, el del viajero Ulises.
(Conversado sobre el libro Síndrome de Ulises. Por Carlos Manuel Estefanía, director de la revista Cubanuestra, año 2005)


Me habían hablado del autor de "Síndrome de Ulises" como un hombre profundo y triste, y tal es así que me costó algún trabajo tomarle una foto sonriendo a Arsenio Rodríguez Quintana.
Le llamé una mañana de julio del 2005, durante mi corta estadía en Barcelona y no puso reparo en que nos viésemos,  en la editorial Linkgua, a la que los dos, por razones diversas nos dirigiríamos ese mismo día.
Tengo ahora en mi mano el ejemplar de su poemario "Síndrome de Ulises”, Linkgua ediciones S.L., Barcelona 2005, obsequiado  por Arsenio Rodríguez.  Un libro que me he leído de tres sentadas y no es para menos, mi identificación con el autor, tanto desde el punto de vista generacional como existencial es total  (con perdón por la cacofonía), como no serlo, si mi dilema es el mismo que ha descrito en su texto Dilema del emigrante, y mis conclusiones las mismas que allí él expone:

No queda dudas
De porqué Platón
Fue vendido como esclavo
Cuando salió de Grecia

Por lo que leo en la contraportada  de Síndrome, Arsenio Rodríguez, nació en  La Habana en 1964, es historiador de profesión, su primer libro de cuentos La Caída y otros deseos, se publicó en si ciudad natal en el 2000, por la editora Abril, como crítico musical aparece entre los autores del Diccionario de rock latino, publicado  también en el 2000, por SGAE, en Madrid. Así mismo, textos suyos han sido antologados  en México, Venezuela, Guatemala, Cuba y España.
A juzgar por su libro Síndrome,  Arsenio es un autor mas preocupado en decir, que en la forma de decir, sus poemas nos hablan claro, sin rebuscamientos ni innovaciones formales.  Es un hombre que piensa su historia y su contemporaneidad y que nos transmite  como un flechazo certero razones, con las que no cuesta identificarse, sobretodo si se es cubano y se rodean los cuarenta años.

 En la piel de Max Aub.

"Irse del país
Es tener un embarazo ectópico
Un desnacimiento/un no estar
Colarse en lugares no
Desear no estar en invierno
No sentirse deseado
¿Desdesearse?"

Como buen historiador,  Arsenio nos cuenta lo mismo del origen de aquellos alimentos con los que simbolizamos nuestra identidad,  que las veleidades pedófilas de Lewis Carroll, el celebre autor de Alicia en el país de las maravillas, que de la sensibilidad artística de los tiranos. Como hombre de nuestro tiempo habla del terror y como poeta no puede dejar de tratar el amor.

El eco de Stalin

Lejos de La Habana
Lejos de ti
Lejos...
El emperador de los Tártaros
Recibe de Marco Polo
La descripción de las ciudades que visita
No puedo hacer los mismo con mi madre
El cónsul cubano de Barcelona
Me niega la entrada al país por mis ideas
Y no es (léase despacio)
Adversario de Platón.


Fue grato charlar y leer a este creador que durante años tuvo el privilegio de investigar el archivo personal del primer presidente de Cuba, Tomás   Estradapalma, siendo investigador del Archivo Nacional de Cuba. Asi pude conocer la percepción que tiene el poeta sobre su propia obra , un libro que recomendaría yo, sin que me temblara el pulso, lo mismo a los casi dos millones de cubanos que viven fuera de su isla como a esos  tres millones de indocumentados, a los que a Arsenio hace referencia en algún momento de su poesía y que intentan ganarse la vida en Europa. La catarsis del alma esta garantizada para todos.


SÍMILES 
Como Camarón 
Soy de u a isla
Como Machín 
E X T R A C O M U N I T A R I O
Como Bacardí
Cruce el Atlántico 
Mis hijos serán 
Como Bécquer
Hijos de emigrantes.


(Este texto fue una introducción a una entrevista grabada que me hizo el director de la Revista Cubanuestra en el 2005 y publicada en esta por esas fechas. Me hacía ilusión tener y darla a conocer en mi blog) 

sábado, 25 de agosto de 2012

Ciudades invisibles, ciudad de la nostalgia

"Al hombre que cabalga largamente por tierras selváticas le acomete el deseo
de una ciudad."
Italo Calvino.


Yo veo estas imágenes y estoy  convencido de que el único nostálgico no soy yo. Que las personas no necesitan irse de ningún lugar para estar cargados de recuerdos,  que la memoria hace colgar la nostalgia o Síndrome de Ulises, a  unas cuerdas infinitas que te persiguen y alcanzan allí, donde  dejaste casas colgando atadas a tu vida anterior. 
Los hilos, da igual donde duermas o finjas dormir, te entran por el oído sin hacerte daño y se convierten en imágenes cuando estás dormido. Los hilos también dan la vuelta a tu cuello y te ahogan. Los hilos son la cuerda por la que caminas con los ojos cerrados en el recuerdo.

Acabo de ver un reportaje en la tele donde explican cómo los dueños de una cadena de hoteles importantes en Viena,  Bruselas y París, contratan a expertos en olores para darle alma al hotel con olores específicos de la ciudad para cuando el cliente entre, tenga un referente olfativo de olor a queso, aceite o  vinos,   hilos que los conducen a no estar plenamente en lo desconocido, sino en algún lugar de su memoria. 
Hay ciudades cuerpos que salen del agua con hilos de humedad y con peces colgando que te buscan y te encuentran. Te reconocen entre una multitud donde permaneces lleno de nostalgia. Esa ciudad plena de memoria la llevas contigo, y cuelga.



En un instante un canal de Venecia fue a través del olor
un paseo habitual de La Habana Vieja al borde de la bahía
Por momentos el Ebro en Zaragoza
me recuerda la Garone en Burdeos
que también tiene el peso de la ciudad
en una sola orilla
Un amanecer en Florencia 
fue igual a otro en Cienfuegos
¿Qué hacen estas ciudades metidas en otras?
¿Acaso se pueden abrir puertas que conduzcan a un mismo lugar?

frag. del poema  Palimpsesto, 
libro Síndrome de Ulises.2004. Barcelona 
Autor: Arsenio Rodríguez Quintana. Blogger.











Nota: Menos el primer cuadro,  que pertenece a una pintora  Judith G, donde hasta el color cae en la nostalgia o como las gotas de la lluvia en un poema de Julio Cortázar. Todos están asociados a diferentes ilustraciones del libro Las Ciudades Invisibles,  de Italo Calvino, colgado en diferentes formatos. Quien sea dueños de los derechos de estas imágenes y no le interese que estén colgadas en mi texto, lo solicita acreditando su derecho y se retiran.  Estas imágenes serán mi espejo hasta que vuelva de vacaciones.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Dos poemas en el Día Mundial de la Poesía: 21 de marzo.

Survivor
Sé lo que es hundirse
De pequeño estuve a punto de ahogarme

El mar te rodea a la medida
mejor que la piel 

y no es amor.
Haces el camino inverso
a la salida del vientre
Mi hermano mayor
me salvó la vida
arriesgando la suya.
En Barcelona sobreviví
a un temblor de 4,5 grados
El seísmo duró la mitad
del tiempo de lo que retiene
un pez una noticia: 1'5 segundos
No todos pueden contar
una experiencia así
es mi biología.




Queriendo hablar de pirámides para poetas

Tengo una foto en Lisboa
en la tumba de Pessoa
Y otra junto a su estatua de bronce
donde está a punto de decirme:
El Tajo no es el río
Que corre por mi pueblo.
La tumba de Gertrudis Gómez de Avellaneda
poeta y novelista pierde fuerza por estar cerca
del mármol de Antonio Machín en el cementerio
de San Fernando en Sevilla.
Ninguno cuenta con escolta
como la de Jim Morrisson en París
Galileo descubrió con su telescopio
Que la luna no era perfecta
La tierra tampoco.






Dos poemas del libro Síndrome de Ulises, 
Arsenio Rodríguez Quintana,
 Editorial Linkgua, Barcelona. 2004. 

 


sábado, 12 de marzo de 2011

Escenas de Japón en mí



Mi padre fue marino mercante por más de 40 años. De pequeño, antes de separarse de mi madre, recuerdo que cuando volvía de sus viajes a  Japón hacía que me convirtiera en el niño más envidiado del barrio por los juguetes que me traía: pistolas y ametralladoras que echaban chispas por la punta, y de seguro, hoy, prohibidas por normativa europea por la posibilidad de dejar tuerto a algún niño. No obstante, el juguete que más me gustaba, era un tren y sus raíles... que luego asocié con el tren eléctrico de Hersey que va de La Habana a Matanzas y en el que tuve una relación eléctrica una madruga de juventud y libertades.
En cambio, en mi libro de poemas, Síndrome de Ulises, la única huella de Japón evidente es el poema Escenas de Tokio, donde verso sobre el impactante suicidio del poeta Osamu Dazai. Quizás porque si, de pequeño, Japón representó el juego, de mayor, a través de su literatura y