páginas vistas

Mostrando entradas con la etiqueta Mambo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mambo. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2016

Hace años sostuve una polémica sobre el origen del danzon y el mambo que acabé así... Fue en Cubaencuentro...



Voy a dar, otros argumentos sobre el origen polémico  del danzón, y el mambo, ya que parece que con las dadas en mi texto  “Investigaciones sobre el ADN del Mambo y el Danzón” no bastó. Pensé que estos datos que daré eran conocidos pues estaban  publicados en los años sesenta, y cuarenta,   cometí el error de creer que todos los que nos dedicamos a la crítica musical  cubana consultamos ciertos libros básicos. 
Solo quiero transmitir  la tesis de que los ritmos o géneros de la música cubana, es muy difícil afirmar que solo una persona los creó, defiendo la idea  en mis investigaciones, de  que la creación colectiva,  es casi lo más natural en el caso de nuestra música, que los creadores de etiquetas de este creó, fulado es el rey, mengano es el único, es  peligroso,  fue una práctica de las disqueras por una parte, y de críticos no investigadores por otra.  Rendir culto a errores, ampliamente probados no nos ayuda, mucho menos en la red, de amplia consulta desde cualquier parte del mundo. Creo que refutar, discutir y argumentar siempre enriquece un tema; aceptar, repetir y estar de acuerdo no nos ha ayudado históricamente, en nada.

Yo intenté “aclarar” y “argumentar”, palabras que aparecen en mi texto, nunca “arremeter,” palabra que Joaquín Ordoqui García utiliza dos veces en su texto de réplica del lunes 30 de abril. Pero antes de entrar en salsa de polémica me gustaría decirle a Ordoqui, que efectivamente es una casualidad maravillosa  que tenga el mismo nombre de Arsenio Rodríguez,  y que además tenga una cercana relación   con una familia esencial en la historia de la música  cubana, pero eso, ni  mis investigaciones, entrevistas y conferencias   publicadas en Cuba y España sobre música cubana, ni ser uno de los dos responsables de las 64 entradas sobre Cuba en el Diccionario de RocK Latino editado por la SGAE y Fundación de Autor en Noviembre del 2000 en España;  no ayudará en nada a mis ideas y mucho menos a mi errores, falsedades y posibles confusiones y descontextualizaciones que me señala, de las cuales soy absolutamente responsable, saber quien soy, es fácil, basta con que  encuentro en la red le envíe un correo con mi curriculum, que puedo facilitarle.


Cuando hablo en mi texto de  “que toda la musicología  cubana coincide en que, cuando el músico matancero Miguel Faílde Pérez estrena en el Club de la ciudad de matanzas(1 de enero de 1879) su danzón Las Alturas de Simpson....” Con esta frase salta Ordoqui diciendo que no sabe a que me refiero, yo quise decir que muchos musicólogos repiten hasta la saciedad ese tópico dogmático  de Faílde, que es cuestionable. Ordoqui dice textualmente: En todo caso ,Helio Orovio, autor del único diccionario de música cubana, refiriéndose a Failde afirma “Estrenó, en 1879, Las Alturas de Simpson, primero en la historia de este género popular bailable” La réplica de Ordoquí me parece ingenua, pues el diccionario de música cubana fue escrito y  publicado por primera vez en 1981, aunque él cita la versión de 1992, p.62),   yo evidentemente no me refería a Helio Orovio, que para tristeza de nuevos investigadores escribió bastante apurado dicho texto. No revisó  seguramente  a Alejo Carpentier  quien en su clásico libro “La música en Cuba”,p.135, La Habana, 1961, pero publicado en México antes, 1946,  (que no todos leen pero todos citan) nos dice:

“Enunciado por Saumell, el danzón quedaría consagrado como nuevo tipo de baile por el músico matancero Miguel Failde, que compuso en junio de 1877 cuatro danzones titulados “EL Delirio”, “La ingratitud”, “Las quejas” y Las Alturas de Simpson”. Se dice que faílde había inventado el danzón, sin tenerse en cuenta que se editaron danzones –ya clasificados de tales- en fechas muy anteriores. Lo que ocurrió fue que, en un principio, el danzón apenas si difirió de la contradanza, en lo que a música se refiere. Lllamose Danzón al baile de pareja enlazada, que venía a sustituir el baile de figuras que era contradanza. Por lo demás, subsistía la prima y la segunda, con todas sus características. Ya en 1878, la difusión del Danzón debió de ser considerable, a juzgar por un concurso organizado, en el Teatro Albisu, por el Centro de cocheros, cocineros y reposteros de la raza de color.Las orquestas de Failde de matanzas y de Raimundo Valenzuela, de la habana, ejecutaron rumbas, guarachas, boleros, puntos de clave, guajiras, además de danzones oresentados. Por fin, en 1879, la sociedad de Matanzas dio su aceptación oficial al baile que ya el pueblo conocía de sobra, en una fiesta dada en los salones del Liceo.”


Como se hace evidente después de esta cita es imposible volver sobre “El 1ro de enero...” El musicólogo cubano Leonardo Acosta ,  se pregunta como yo  en un artículo sobre el mismo tema ¿Qué autoridad omnipotente habrá logrado hipnotizar a todos para que se acepte lo que obviamente es un dogma y no una verdad histórica?



miércoles, 30 de marzo de 2016

Pável Maldonado ante la tumba de Dámaso Pérez Prado en Méjico.

   Tumba de Dámaso Pérez Prado.

Desde Méjico el poeta Pável Maldonado me envía esta foto de la tumba de Dámaso Pérez Prado, quizás el difusor más grande que tuvo el mambo desde su nacimiento como ritmo en Cuba. Pável   luego de leer un post mío sobre Benny Moré me la envió. Me quedé realmente impresionado al ver la tumba de Pérez Prado en Méjico Aúnque Pável me aclara que está semiabandonada. 

No obstante. La intención con que fue hecha,  por las rejas doradas y la altura, sin olvidar el recuadro donde parece su nombre entre los años que vivió, tiene una intención mucho más grandilocuente que la tumba de Benny Moré en Santa Isabel de las Lajas, que además de no  ser tan grande como la de Pérez Prado en el mambo cubano que ambos popularizaron en Méjico en las mismas fechas y juntos en diferentes grabaciones. Fue grande en el bolero, el son, la rumbas, la guaracha y hasta en los orígenes del latín jazz. Además,  es considerado el músico popular más grande de Cuba.
Hace tiempo que sé que el gobierno cubano nunca ha querido a sus músicos por grandes que sean, por no hablar de los que han muerto en el exilio...




viernes, 26 de febrero de 2016

La cubanía nunca debe ser excluyente ¿Escucha alguien esta canción?


Me la pasé excelente con Alexander Abreu Manresa Nasce y su Havana d Primera en la sala Bikini de Barcelona.  Cristiana Robaina Marquez bailó divertida y feliz. Ella de visita miamense en la ciudad tuvo la suerte de verlo.... No obstante, ese día me pregunté: ¿Si era realmente cierto eso de que para ser cubano,  hay que nacer en Cuba,  vivir, leer a Martí, ponerse una guayabera  cubana, o un sombrero de yarey? Más excluyente imposible, esa canción de Havana d Primera. Sobre todo por José Martí que de 42 años vivió muy pocos en Cuba. 
Pongo esta canción cubana como ejemplo, pero sirve  para catalanes, españoles, vascos, franceses, o milaneses... Creer que se tiene  la exclusiva identidad, es  terrible y facistoide.
Estos arrebatos de cubanía que tienen algunos músicos cubanos siempre, me llama la atención.  
Haré un repaso histórico 
Antonio Machin en 1930 en New York  vendió un millon de discos con la canción "El Manisero" que no habla de Cuba precisamente, ni de CUBAN@s.
Benny Moré y Pérez Prado en la década de 1950 vendieron millones de discos con el ritmo "Mambo" y en las canciones más populares de estos jamás se habla de Cuba. 
Muchas son instrumentales y otras hablan de Méjico y las mejicanas... Dónde cantaban y grababan.
Quizás los músicos con más prestigio de Cuba en la actualidad musical de occidente  son precisamente músicos que no gritan a cada segundo en un escenario que son cubanos: Arturo Sandoval, Paquito de Rivera, Gonzalo Rubalcaba, Chucho Valdés, Omar Sosa, quienes son cabezas de cartel de los mejores festivales de jazz de occidente.
¿Cuándo los salseros, timberos y reggetoneros y otros y miles dejarán de ser tan excluyentes en escenarios fuera de Cuba?
Celia Cruz fue y es la más  grande en la memoria popular colectiva de música latina porque incorporó todas las músicas del mundo en su cubanía y no al revés.
Gloria Estefan es la cantante cubana más difundida del mundo tanto en inglés como en castellano y su canción más conocida en castellano se llama" Mi Tierra," escrita por un colombiano y no menciona un país, es un genérico de la nostalgia y quizás por eso todos los latinos  e hispanos en el mundo la hicieron suya.
Cuando aterricé en Europa en 1999 la música cubana vendía millones con Buena Vista Social Club, Compay Segundo quienes eran el éxito personificado. Fuí a sus conciertos en varias ciudades y nunca fueron excluyentes. Sus boleros,  chachachás y mambo  no son excluyentes.
Ah,  la de esta foto final es una cubana, no es una canción, ni parece cubana, además trabaja pensando y hablando en francés, y estudió cine en Ucrania y Cuba, y no está obligada a gritar cada segundo soy cubana. Lo es y punto, lo parezca o no. Si conviertes tu identidad en una doctrina ideológica excluyente de otras identidades  no vas bien, tu identidad será débil.

jueves, 30 de enero de 2014

Miguel Matamoros y Benny Moré. Aventura en México.


Texto del libro EL ARTE DEL SABOR.

Conjunto Matamoros
Matamoros con Benny Moré

El Benny llegó a México el 21 de junio de 1945 y permaneció allí hasta 1951, para cumplir un contrato con el Conjunto Matamoros. Además de aprender a llevar una gran banda, el Benny se consolidó como un gran intérprete de Dámaso Pérez Prado, y sobre todo, como difusor del mambo en México. Junto al cantante Pedro Vargas, lo hizo extensivo a todo el mundo, por su participación en varias películas mexicanas en su etapa de oro. Querido lector la foto que pongo no es muy buena pero si se fija, justo ante el Benny sentado está un joven Compay Segundo que va en grupo. Matamoros engrandeció la música cubana con sus sones y también por su capacidad inteligente para elegir talentos cubanos.
En 1992, el catálogo Tumbao Cuban Classics editó —remasterizado en CD— un disco emblemático que define una etapa esencial en la trayectoria de Benny Moré: su participación en el Conjunto de Miguel Matamoros a mediados de los años cuarenta.
Su entrada al Conjunto Matamoros se puede considerar el primer suceso que le otorga estabilidad profesional, además de constituir su gran trampolín a la fama. Fue Siro Rodríguez, integrante del Trío Matamoros, quien propició su integración al grupo, pues quedó impresionado al escucharlo cantar en el bar restaurante El Templete, situado en la Avenida del Puerto, donde el Benny se ganaba la vida con las propinas que recibía.
Estas grabaciones —de 78 revoluciones por minuto— son las primeras que realiza el Benny en un estudio, justo en 1945, el mismo año de su llegada a México. Cuentan que al oír su voz por vez primera, lloraba y daba vueltas de alegría.
Como integrante del Conjunto Matamoros, trabajó en la emisora Catedral de la radio de México, y actuó en los centros nocturnos Montparnasse Club y Río Rosa, donde el Trío alternaba con el grupo Son Veracruz.
Cuando Matamoros decidió regresar a Cuba, el Benny ya abrigaba otros planes con respecto a su carrera profesional, y también en lo sentimental, pues se había comprometido con la enfermera Juana Bocanegra. En una entrevista, Miguel Matamoros cuenta que nada comentó al Benny sobre su decisión de quedarse, sólo le expresó que Bartolomé no era nombre de músico, de ahí que decidiera llamarse Benny Moré.
Esta primera grabación ayuda a descifrar claves esenciales en la obra del Benny. A partir de una audición del excelente CD editado en 1992, se advierte la huella que dejaron en "El Bárbaro del Ritmo" los tres años pasados al lado del compositor de Lágrimas negras, sobre todo por la manera de hacer arreglos y composiciones para sones montunos, boleros-son y guarachas. Matamoros dominaba muy bien estos géneros, pues había dedicado más de veinte años a su composición e interpretación.
El CD deja claro que sin su paso por el Conjunto Matamoros no fueran los mismos sus más conocidos temas montunos y guarachas: Santa Isabel de las Lajas, Se me cayó el tabaco, Maracaibo oriental, Elige tú que canto yo y Francisco Guayabal, entre tantos otros.
Aunque fue con Matamoros que aprendió a tocar el son como se debía, hay una anécdota de Rafael Cueto, fundador del Trío Matamoros, que ilustra la inquietud del Benny por el jazz. Todas las tardes, rememoraría Rafael Cueto, Benny visitaba su casa con el fin de escuchar la colección completa de Glenn Miller que poseía.
De diecisiete piezas, el Benny participa solamente en ocho. Pero un dato relevante es que no son los clásicos de Matamoros los que se escuchan, son canciones que no se acostumbran a colocar en las habituales antologías que se hacen del trío, y mucho menos del Benny. Ello no quiere decir que no sean de excelente factura; por ejemplo, la segunda pieza del disco, La Cazuelita, expresa toda su picardía y contenido erótico a través de una cuidada metáfora: "Oye vecina que quiero hacer un ajiaco, présteme su cazuelita". La cazuela se convierte en el sexo de la vecina. La vecina, que capta el doble sentido, dice que no se la da porque es de su marido, pero el estribillo insiste hasta el cansancio: "Óigame vecina, présteme su cazuelita". No sé si será la misma vecina, pero en otras de las piezas en que participa el Benny, ¿Qué será eso?, vuelve la misma vecina (u otra, no lo sabremos) a entrar en escena. Esta vez se llama Rosa, no sabe nadar, parece una sardina cuando se quita la trusa y es una comilona (parece que no prestarle la cazuela a alguien del entorno de Matamoros era un error).
Hay otras guarachas interesantes en el CD. La tercera pieza, Se va a morir, contiene pasajes y floreos melódicos de los metales parecidos a muchos que luego el Benny utilizará en su banda, dando pie a que el bongó se luzca como ningún otro instrumento.
Pero sin duda las piezas mejor logradas a dúo con Matamoros son los boleros, donde el "Bárbaro del Ritmo" comienza a mostrar, por la calidad y nitidez de su voz, su sello inconfundible. En Ofrenda Criolla, un montuno con fuerte elementos de bolero firmado por el Trío Matamoros, se escucha en una excelente voz segunda a Miguel Matamoros, quien con el Benny se deja respaldar nuevamente por solos de piano de Ramón Dorca, que está en todas las piezas de este disco de lujo. También en Seré dichoso, otro bolero cantado por Benny y Matamoros, se siente, incluso, cierta cercanía con los dúos que luego haría el cienfueguero con el mejicano Pedro Vargas.
Cierra la participación del Benny en este disco la guaracha Me la llevo, y antes, Penicilina. Este último un danzonete tocado en formato de Conjunto, que hace alusión a una relación amorosa nocturna que ni la penicilina podrá curar.
Falta en esta recopilación una pieza que también grabó en México, y ojalá no se haya perdido en 78 rvm: Mexicanita veracruzana.
Benny Moré, como integrante del Conjunto Matamoros, mostraría a plenitud toda la gama de sus posibilidades vocales y recibiría enseñanzas y experiencias que moldearon y diversificaron su estilo interpretativo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Bebo Valdés entre Nat King Cole y Sarah Vaughan en La Habana

El pianista cubano Bebo Valdes fue el responsable de tocar el piano y hacer algunos arreglos del disco que grabó en español Nat King Cole.  En una entrevista publicada en El País, Bebo confesó: - yo fui el que le enseñé a decir "cachito",  él decía, cachirou.
Lo curioso es que los encargados de censurar en el gobierno del dictador Francisco Franco, según me contó el escritor andaluz y amigo, Fidel Moreno, prohibieron esta canción Cachito Mío, escrita por Consuelo Vázquez y  cantada por Nat King Colé, porque interpretaban que Nat cuando decía,  cachito, cachito, cachito mío, pedazo de cielo que dios me dió,... Pensaban que se refería a su miembro viril, o sea, pene, a pesar de que el texto deja claro que en realidad se refería a un hijo.

Cachito, Cachito, Cachito mío
pedazo de cielo que Dios me dió,
te miro y te miro y al fin bendigo,
bendigo la suerte de ser tu amor.




domingo, 25 de agosto de 2013

Benny Moré y El Casino Congo San Antonio de Santa Isabel de las Lajas.Cienfuegos, Cuba



Casino Congo San Antonio. Santa Isabel de las Lajas, barrio La Guinea. Cienfuegos Cuba.

Miriam Olano. Historiadora e investigadora cubana.

En l820 se construye en la hacienda Las Lajas una ermita que se transforma en iglesia para darle más personalidad al caserío, el que fue aprobado en l854 tras la petición de los primeros comuneros al calor del explosivo crecimiento de la manufactura azucarera esclavista.
La trata negrera, nutrida con esclavos de diversa procedencia, de troncos lingüísticos opuestos y de culturas muy particulares, fue la causa en Cuba de la presencia de los negros africanos que trajeron hábitos, costumbres y modos de vida que fueron adaptados a la nueva naturaleza y realidad social encontradas en Cuba, por lo que paulatinamente comienza a producir el fenómeno del sincretismo religioso, mediante el cual las figuras del panteón católico comienzan a cobrar nuevos símbolos religiosos. Tal fenómeno se aprecia con marcada incidencia en el municipio de Santa Isabel de las Lajas.
Santa Isabel de las Lajas se encuentra situado al norte de la capital de la provincia de Cienfuegos; limita, al oeste con Rodas y al suroeste con Cruces y Palmira, al norte con Santo Domingo y al este con Ranchuelo (estos dos últimos, son municipios que pertenecen a la de la vecina provincia de Villa Clara). Lajas llegó a convertirse hacia mediados del siglo XIX en una de las zonas más prósperas de la industria azucarera en toda la región, gracias a la mano de obra esclava y la asalariada que en dicha industria laboraba.
El Central Caracas, propiedad del venezolano Tomás Terry, tenía una gran dotación de esclavos de origen congo, los que, al producirse la abolición de la esclavitud en l886, en su gran mayoría, junto a grupos de negros criollos, se asentaron en el barrio lajero de La Guinea, terreno comprado por este a Doña Eloisa González, y una vez allí instalados dichos negros, les dio autorización para que fabricaran sus casas, aunque el objetivo de este regalo estaba lejos de ser desinteresado. Los nuevos pobladores de La Guinea generalmente eran congos, congos reales y mandingas, quienes al practicar un sistema religioso propio, estaban agrupados desde años anteriores en una asociación (el cabildo), por lo que al construirse el templo en l886, mantuvieron sus ritos, sus bailes y la reconstrucción en cierta medida de su vida anterior.
Desde entonces  en este sitio se toca, se canta y se baila la makuta, de origen bantú, baile sagrado de carácter religioso que exige a sus ejecutores mucha habilidad de piernas y combinación en sus movimientos.
En ocasiones lo bailaban en parejas; el hombre marcaba el compás con todo su cuerpo y perseguía a la mujer, vestida con una falda anchísima. Para vacunarla, se detenía ante ella y hacía un movimiento brusco y frontal con las caderas.
Tomás Terry, conocedor de la veneración que sentían estos negros hacia Masamba, que sincretiza con el santo católico San Antonio de Padua, decide hacer una fiesta al producirse la abolición de la esclavitud. En ella hizo un sorteo, cuyo premio consistía  en un busto de San Antonio de aproximadamente dos metros de altura que él había comprado en Italia. La obtuvo un ex esclavo de nombre Ciriaco, quien la trasladó al el Templo.  Desde entonces, anualmente, los días l2 y l3 de junio se celebra esta fiesta.  En los primeros años eran siete días de jolgorio, festejos a los cuales asistían libertos de las regiones cercanas, sobre todo de la zona de Matanzas. Ogún en la Regla  Ocha y San Antonio en el santoral católico, son el principal objeto del culto. La ceremonia que se realiza se denomina Juramento de la Bandera, la cual -a partir de la instauración de la República de Cuba en 1902- se hace con la bandera cubana, la que en un momento del ritual se venera, por lo cual el Templo es fragua de sentimientos patrióticos.
En el Casino se encuentran objetos que siempre se han mantenido en el mismo lugar, razones por las cuales ha sido considerado como un museo-sitio; entre estos aparecen la piedra de la entrada de la que se cuenta que la traía un esclavo atada al cuello, la que formaba parte de su amuleto y que medía dos o tres centímetros; las lanzas que se encuentran a las espaldas de San Antonio, atribuidas a los congos fallecidos; los tambores que solo se mueven cuando se va a tocar ringuinda; la tinaja de barro, a un lado del altar, donde se acumula agua durante todo el año y el fundamento situado en casa de Sara Sánchez, como descendiente de congos trillizos, al igual que la imagen que se alza en el centro de altar.
Si se quiere encontrar un ejemplo vivo del proceso de transculturación en nuestro país se puede apreciar claramente en este centro africano. Los cantos en lengua conga invocan a Masamba, a su vez con la ubicación de la efigie se mezcla el catolicismo impuesto por el esclavista al esclavo africano.
En el interior del Templo tiene lugar una ceremonia importante: el Juramento de la Bandera, que consiste en despojar todas las puertas y ventanas de los malos espíritus, el cual incluye al final la veneración al más importante símbolo patrio.
Según el historiador cienfueguero Orlando García, la vida de los Moré transcurre fuertemente influida por este medio. Julia, la única hija del primer rey de los congos lajeros, establece relaciones con Simeón Armenteros Calvo, Coronel del Ejército Mambí. Como resultado de esta unión, nacen unión nacen 6 hijos, pero la primogénita Patricia no es reconocida por el padre y lleva entonces el apellido Moré.
La joven Patricia Moré se enamora de un rico comerciante español radicado en Lajas,  con quien tiene cuatro hijos. La menor, nombrada Virginia Secundina. Dieciocho años después, Virginia Moré hecha una bella mujer de ébano, se siente tocada por el sentimiento de amor al conocer a Silvestre  Gutiérrez.  Fruto de dicha relación, un caluroso agosto de l9l9 nace su primogénito. Aquel niño de piel morena será bautizado con el nombre de Bartolomé Maximiliano Moré, manteniendo el apellido del tatarabuelo africano llegado a tierras lajeras como esclavo.
El traslado de Bartolomé (Benny) a la edad de 5 ó 6 años para le barrio La Guinea le propició un ambiente musical más marcado. El templo influyó notablemente en su formación musical al ser promotor de la cultura afrocubana. Aquí Benny interiorizó los primeros pasos rítmicos del baile y las improvisaciones iniciales, pero además a su muerte fue despedido con solemnes honras fúnebres como descendiente de congo.
Aunque el Templo fue construido en l886, desde antes se tocaba makuta en los barracones de esclavos para celebrar la fiesta de fin de molienda y fin de año. Tras su fundación hasta nuestros días se le ha rendido culto a San Antonio, hecho cultural de gran importancia etnográfica, lingüística y antropológica, con la participación de asociados o no, pues no hay limitación alguna para presenciar, acompañar y disfrutar los toques y bailes que en él se ejecutan.
El grupo folclórico ha sido imprescindible para que hoy podamos referirnos a esa riqueza cultural que de una forma u otra se ha ido trasmitiendo de generación en generación. En sus inicios sus integrantes eran congos y paulatinamente sus descendientes han ido sustituyendo a los fallecidos.     Algunos de sus integrantes tienen condiciones innatas para el género, en el que juega un papel primordial la herencia familiar.
En los años que suceden a la fundación del Templo formaron parte del grupo danzario libertos de los ingenios Santa Susana, Santísima Trinidad, sobre todo de Caracas, quienes llevaban el apellido Terry por ser su propietario, como ya se dijo, Tomás Ferry; quienes ya estaban asentados en La Guinea. A ellos se sumaron las familias Benítez, Armenteros, Palacios, Olano, Moré, Madrazo, Sarría, Peñalver y otras.
Los congos jugaron un papel determinante en el proceso de transmisión, no tanto en el ámbito religioso; pues según hemos investigado eran muy reservados, pero el valor cultural se ha multiplicado con el tiempo. Gracias a ellos continuó esta manifestación artística en manos de otros exponentes con el mismo amor y devoción que sus antecesores. En los siguientes casos se evidencia este proceso de transmisión. Diego Ferry, tocaba el tambor caja, y le sucedió su hijo Vicente Madrazo Ferry (Presidente del Casino hasta l999).  Enseñó a tocar a su hijo Alexander Valdés. Catalina Olano (abanderada que juró la ceremonia mortuoria de Benny Moré) trasmitió ese oficio a sus hijas Aleida y Reina Palacios, que juran en ocasiones, cantan y bailan siempre con ese toque y giro especial y distintivo como lo hacían los congos. Candita Ferry, que cantaba y juraba la bandera,  trasmitió dichos oficios a sus hijos y nietos. David, hijo de Zenaida Armenteros, que hacía coros, ha tocado los tambores. Fe Terry, abanderada, legó a su hija Julia Terry el espíritu de las ceremonias, quien bailaba y cantaba; Nereyda Terry y familia han continuado las tradiciones. El primer rey del casino fue Gundo Moré, y Aida Benítez (hermana de Benny Moré) continuó el proceso de transmisión. Aida fue solista y sus hijos y nietos cantan y bailan. Cristina Madrazo hace coro y  su hermano Plácido Armenteros toca el tambor caja.
Basilia Sarría ha sido corista y sus hijos y nietos cantan y bailan, especialmente su hija Sara Sánchez, quien además es informante. Una biznieta integra el coro, mientras su hermano es el guardián del templo. En casa de Basilia está el fundamento religioso Magda Rodríguez Casanova es solista.  Por herencia familiar ha aprendido estos ritmos. Su mamá Gloria y su tía Carmen asistían al  Templo; otros cantos los ha aprendido con la participación en las fiestas. Su abuelo tocó los tambores. Elia Cougles, cuyo abuelo era congo, canta y baila.  Su baile es muy peculiar, pues sus pasos son similares a los de los congos.  Esa gracia la ha trasmitido a sus hijos y nietos. Rosa Olano forma parte del coro y su nieto ha tocado el tambor. Delmis Pérez Madrazo  hace coro, y su abuelo, Juan Madrazo, descendiente de congo, cantaba.
No debemos olvidar que esta institución fue una Sociedad de Instrucción y Recreo en que los más capacitados impartían y trasmitían sus conocimientos a los más jóvenes     como lecturas, asuntos domésticos y otros, preservando siempre sus costumbres traídas del África. Lo hasta aquí expresado demuestra la presencia de una rica herencia cultural que se identifica con Cultura Popular Tradicional.

Miriam Genoveva Olano Casanova. Historiadora. Es nieta de Catalina Olano , Catalina Olano (abanderada que juró la ceremonia mortuoria de Benny Moré y hermana de mi padre. De su mano de niño fui varíes veces al Casino, quizá motivo suficiente para hacerme historiador. 
Currículum Oficial de Mirian Olano. (Lajas, 1949). Investigadora, escritora, profesora instructora de la Sede Universitaria Municipal de Lajas. Jubilada del sector de la Cultura, laboró durante años en el Museo “Benny Moré” de Lajas. Ha continuado en el área de investigación con reconocimientos en sus proyectos culturales.

jueves, 19 de abril de 2012

Los dioses como Benny Moré, mueren jóvenes...

"Los dioses mueren jóvenes", dijo Nicolás Guillén tras la muerte de Benny Moré, el 19 de febrero de 1963. En el momento de su fallecimiento, a los 43 años de edad, el Bárbaro del Ritmo —como le llamaban todos —alcanzaba los índices más altos de popularidad en Cuba, México, Venezuela, buena parte del Caribe y en los Estados Unidos, donde en una de sus últimas giras (1956-1957) había sido invitado a tocar en la ceremonia de los Oscar, acompañado por la orquesta de Luis Alcaraz.
Las publicaciones de la época cuentan que, cuando lo llevaron a enterrar a Santa Isabel de las Lajas, desde las cunetas de la Carretera Central brotaba la gente para saludar el cortejo fúnebre. Una vez llegado el féretro, fue despedido con un solemne rito funeral mayombero, con banderas para abrir los caminos y espantar los malos espíritus.
Peregrinaje y conquista
Hijo de Virginia Secundina Moré y de Silvestre Gutiérrez, Bartolomé Maximiliano, que fue el verdadero nombre de Benny Moré, fue el mayor de 18 hermanos. Su tatarabuelo, Tá Ramón Gundo Moré, fue aceptado históricamente como el primer rey que tuvo el Casino de los Congos en el barrio La Guinea, en Lajas, donde nació y se crió el Benny hasta que empezó a dividir su adolescencia entre Vertientes, Camagüey y su pueblo natal.
Fue con los miembros del Casino que, el entonces joven Bartolomé, aprendió a tocar

lunes, 5 de marzo de 2012

Una mirada a Benny Moré en soporte digital


La carrera discográfica de Benny Moré, el cantante popular más emblemático de Cuba en el siglo XX, suma alrededor de 200 números, de los cuales solamente unos cien han salido en CD entre Cuba, Puerto Rico, México, Colombia, España y Estados Unidos.
Cuba comenzó a comercializar discos compactos con regularidad a inicios de los años  noventa y, como era de esperar, la demanda por escuchar la voz y la banda del Benny, en este nuevo soporte, no se hizo esperar. Afortunadamente, grabó bastante con la RCA Victor (hoy BMG Internacional). Su música ha comenzado a pasar del LP de vinilo al CD de manera bastante lenta.
La mayor parte de la crítica especializada coincide en que el Benny sigue siendo el mejor intérprete de boleros cubanos y el sonero más emblemático, además de, junto a Pérez Prado, ser el más ilustre exponente del bolero-mambo y padre indiscutible del fenómeno salsa en todas sus variantes. Me atrevo a asegurar que también la timba le debe mucho, no sólo por la herencia musical que comparten sino hasta por la libertad gestual en la escena, de la que son deudores cantantes como Paulo FG o los líderes de La Charanga Habanera, NG La Banda y Van Van.
Hoy se pueden encontrar en CD Benny Moré, El Bárbaro del Ritmo (Egrem/Artex, 1991), doce temas que incluyen boleros que hizo clásicos como Te quedarás y Oh, vida, mambos como Encantado de la vida y Locas por el mambo, éste último de su autoría, y otras obras conocidas como El bobo de la yuca y Me voy pa´l pueblo.
Con un título que intenta sentar pautas, la EGREM editó, en 1992, Benny Moré de verdad, un disco que incluye casi 20 canciones, entre ellas, las muy populares escritas por él: Cienfuegos, Santa Isabel de las Lajas, Qué bueno baila usted, Conocí la paz, No hay tierra como la mía y Mi amor fugaz. Y otras que no escribió pero que cantó como nadie: Maracaibo oriental, Preferí perderte, Elige tú que canto yo, Mulata con cola.
Este es uno de los CDs mejor editados. También en el año 1992, salió al mercado un disco EGREM llamado La Reina y el Bárbaro, con Celeste Mendoza y Benny Moré que, si bien no tiene una selección ejemplar, muestra nuevos derroteros para analizar otros matices de la obra del Benny.
En el 93 sale el CD Mambo en La Habana, también con el sello de la EGREM. El disco cuenta con cinco mambos; cuatro de su autoría: Locas por el mambo, Ensalada de mambo, Mamboletas y Bonito y sabroso. El quinto, imprescindible en su repertorio, es Encantado de la vida de Jústiz Barreto, ejemplo clave del llamado bolero-mambo, que al decir de José Loyola Fernández es "el estilo mambeado de acompañar ciertos boleros”.
Al año siguiente, sale al mercado cubano una joya: Benny Moré en dúos (Artcolor, 1994). Famoso también fue el Benny por los dúos que realizó, en vida, con los mejores cantantes de su época. Este CD cuenta con dieciséis canciones, siete de ellas cantadas con los mexicanos Pedro Vargas y Lalo Montané. Con el primero: Perdón, La vida es un sueño, Solamente una vez y Obsesión. Con el segundo: Encantado de la vida, Rumberos de ayer y Mucho corazón. También está su notable Guantanamera con Joseíto Fernández y otros dúos memorables con las Anacaona y Tony Camargo, entre otros. Este disco muestra como ninguno la polaridad del Benny no sólo al enfrentar diversos géneros sino al encontrarse junto al micrófono con otras voces y estilos de lo que salía siempre imponiendo su sello.
Un segundo acierto en los discos en CD que se encuentran actualmente en el mercado cubano, es Benny Moré Canto a mi Cuba (EGREM, 1996). Este disco es otra alhaja. Responde conceptualmente a lo que propone el título: mostrar la Isla a través de su canto. En sus cortes se encuentran: Santa Isabel, Me voy pá Morón, Adiós Palma Soriano, Cienfuegos, Marianao, Guantánamo, Santiago de Cuba y Manzanillo, y otros temas que denotan su origen campesino como Me voy pá'l pueblo, Soy campesino, Soy del monte, Guajiro y Cómo está mi conuco.
Estos discos del Benny en formato CD no son los únicos en la Isla. Se comercializan, además, discos antológicos y recopilatorios de la música cubana donde aparece, a veces, como autor y como intérprete, en su mayoría. De ellos, el más reciente, Soneros Mayores Vol. 3 con el sello BisMusic, incluye Qué bueno baila usted y de la EGREM, en la serie De Cuba su Música Vol. IV, Santa Isabel, y en el Vol. II, Bonito y Sabroso.
Habría que llamar la atención sobre este fenómeno pues el carácter repetitivo de muchas de sus interpretaciones podría crear un círculo peligroso que, más que ayudar a difundir su obra, favorezca a su rechazo por reiterada, cuando todavía hay tanto en los archivos por remasterizar.
No sería ocioso repetir las variantes que han tomado disqueras de España o Canadá quienes han reeditado los LPs en CDs íntegros, tal y como los grabó el Benny. De ese modo se vuelven a encontrar Así es Benny o Paren que llegó el Bárbaro (Discuba/Manzana, España).
Existen otros dos CDs de excelente factura que intentan captar la obra del Benny, tanto por sus valores interpretativos como por sus dotes de autor de notables canciones. El primero: Benny Moré, El Bárbaro del Siglo (BisMusic/Colección Tributo), que reunió en un solo proyecto a los mejores cantantes e instrumentistas soneros y timberos del país con arreglos de Emilio Vega y A. Thompson. El segundo: Tony Calá canta a Benny Moré (Caribe Productions), con arreglos de J. Luis Cortés, de NG La Banda.
Quizás esta última fase de la difusión de la obra del Benny sea la mejor manera de hacer trascender su obra. Por mucho tiempo pensé que nunca se acometerían proyectos de tributos y homenajes, que no quedaría registrada su obra con arreglos más contemporáneos. No obstante, mi sueño es entrar en una tienda de discos en Cuba, en este siglo XXI, y que mi hija me señalara, en un stand, varios CDs de músicos cubanos del siglo XX y que, entre ellos, estuviese uno de Benny Moré para poder contarle, también, parte de mi historia.






foto: de la web salsacuero y timbal.